
El otoño que veo en tus ojos cansados
es el paso del tiempo, es lo tanto vivido,
es la nieve perpetua de tus blancos cabellos
y las manos que tiemblan.
El otoño que siento arrastrando las hojas
de algún viejo almanaque que guarde en un cajón.
Es la gran experiencia de sucesos y gentes,
son los cuentos de entonces
del lejano pasado
cuando fuiste así, como ahora soy yo.
No es un otoño triste, ni lejano, ni frío
es solo el paso del tiempo,
la dulzura en los años,
la ternura que nunca de ti se marchó.
ese otoño es consejo,
es la mano en el hombro,
la mirada opacada y segura también
la secreta energía que aportan los recuerdos,
de las cosas que solo se viven una vez.
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