martes, 5 de agosto de 2008

TE GUARDE EN MI ALMA



Del bosque verde con flores de nácar,

con olor a jazmines,

con gotitas de plata,

luciendo en cada hoja un azahar y una dalia;

te he visto salir ayer por la mañana.

Eras bello y radiante,

Príncipe del alba,

y de entre aquel follaje con luces escarlata;

te vi alzarte glorioso

empuñando tu espada.

En el puño oloroso de hojas de guayaba

relucía un rubí junto a tres esmeraldas,

el rubí de mamey, las esmeraldas de salvia

y el filo de canela tenía tu espada.

El bosque no está cerca

dista de mi muchas palmas,

pero los detalles

los vi de cerquita,

los tuyos y los de tu espada.

Porque cuando saliste

caminando del bosque

viniste derechito a meterte en mi cama,

y entre un mar de sabanas

y cobijas blancas;

como a un bello sueño,

te guarde en mi alma.

SIN LUGAR



Si corriendo por huir de ti

Me enfrento a mis secretos fantasmas

No tendré calles para estar descalza

Cuando a mis pies caiga una lluvia de escarchas.

Si escapando de tus fríos abrazos

Me enredo entre mis propios miedos

¿Qué podré hacer si se acaban los sueños,

Si la imaginación se me hace al silencio?

Si buscando borrarte del todo

Me encuentro ahora perdida y sin rumbo

¿Qué puedo hacer? Si buscando olvidarte,

Se le acabaron para mí los lugares al mundo.

PARA OLVIDARTE



Para olvidarte, solo tengo que borrar

el azul del cielo y el verde del mar.

Quitarle a las cosas su razón de ser

romper con esquemas que una vez ame.

Olvidar el dulzor del guarapo de caña,

dulce de tus labios y de tu mirada,

borrar de mi memoria la frialdad del alba

Que encontraba abrigo siempre que me amabas,

Quitarle a la lluvia su encanto y su danza

Y la belleza oculta en los días de agua.

Dejar de sentir júbilo si canta

Al correr un niño sobre la calzada;

Creo que es muy fácil, tarea acabada.

¿Para olvidarme de ti? Es sencillo, casi nada;

Dejo de vivir……..y eres historia pasada.

RECUERDOS


En la mañana gris en que me levanto

recuerdo cual si el tiempo transcurrido

fuera incapaz en sus rápidos desvelos

de traer para mí, el salvador olvido.

Un día como este que ahora vivo

me debatí cual náufraga en tus olas

y fuimos uno solo entre tus brazos

y fuimos uno solo, boca y boca.

Es una fijación, un arrebato,

el no poder deshacerme de tus besos,

si solo fuiste mío entre mis sueños

y solo he sido tuya en mis recuerdos.


PALMA


Con el batir del aire en tus cabellos

me he hecho al sueño de volver a verte

y ha sido tal el recuerdo que he guardado,

que puedo aspirar el perfume de tu frente.

Despacio cabalgando sobre un mar de cañas

he encontrado tu corola verde,

cerca del lugar donde el salitre baña

las costas que son como mágica fuente.

Te he divisado, y en mi guajiro asombro,

he recorrido el campo ya lejano

y en el mismísimo instante en que te nombro

solo quisiera abrazar tu tronco con mis manos.

¡Oh Palma! ¡Que grácil figura!

¡Que voluntad para elevarte siempre!

De ti aprendí que no caben las dudas

pues entre tus penachos, empeñe mi suerte.


OTOÑO

El otoño que veo en tus ojos cansados

es el paso del tiempo, es lo tanto vivido,

es la nieve perpetua de tus blancos cabellos

y las manos que tiemblan.

El otoño que siento arrastrando las hojas

de algún viejo almanaque que guarde en un cajón.

Es la gran experiencia de sucesos y gentes,

son los cuentos de entonces

del lejano pasado

cuando fuiste así, como ahora soy yo.

No es un otoño triste, ni lejano, ni frío

es solo el paso del tiempo,

la dulzura en los años,

la ternura que nunca de ti se marchó.

ese otoño es consejo,

es la mano en el hombro,

la mirada opacada y segura también

la secreta energía que aportan los recuerdos,

de las cosas que solo se viven una vez.

NEGACION



Será el destino errante y yo lo acato como sentencia del foro majestuoso,

más no podrá exigirme que retracte de mi verbo enérgico la idea

que como un Galileo de estos tiempos,

me ronda, me acorrala, me atormenta.

No puedo yo mentir como hipócrita del tiempo

y decir que no recuerdo,

cuando mil veces ha martillado mi sien la sangre fuerte;

cuando el recuerdo de mi vida evoco constantemente.

No puedo hacer que el tiempo en loca marcha regrese lo que fue, lo que se ha ido,

pero tampoco puedo sentirme indiferente a tus recuerdos

fingiendo que te he condenado;

a la oscura mazmorra del recuerdo, cuando aún vives conmigo.

¡No!, Sería infame mentir de esa manera

y regocijarme luego en la idea de un momento ya vivido

en la esperanza de que volverás algún día.

Es mejor no engañarnos, no negarnos,

Si al final de la historia, aunque ya no estés tú,

tu implacable recuerdo vive siempre conmigo.