Te vi, eras un pequeño amasijo de sueños junto a mi pecho
y me parecías tan irreal.
¿Cómo era posible que tuvieras vida?
Te vi. tan indefensa y a la vez tan cierta,
que cerré los ojos y todo giro a mi alrededor.
¿Cómo iba a cuidarte, si apenas había logrado
saber cuidar de mí?
Me miraste…..
Y fue como si Dios dijera:
¡Hágase la luz!
Y ya no surgieron mas preguntas,
no hubo necesidad.
Por fin todo estaba claro;
nunca más estaría sola o confundida.
Pues me diste con tus ojos nuevos de mundo
la respuesta a todo:
Eras el ángel y guardián
y tu, hija mía,….! Cuidarías de mí!
No hay comentarios:
Publicar un comentario