
De regreso al lugar del recuerdo
donde guardo mi infancia de niña,
la sonrisa acompaña al silencio
la ternura retorna a mi vida.
Fui una niña con cuentos de hadas,
con herbarios y con mariposas.
Ya de adulta, no puedo olvidarlas
¡Mis viejitas, Gracias por sus cosas!
Donde estén, en el fondo del tiempo
en que Dios o el destino nos ponen:
¡Muchas Gracias, mis viejitas queridas!
Por llenarme la vida de flores.
Entre cajas de sueños guardados
fui tejiendo ilusiones de ensueños
y me hice mujer con nostalgias
y ahora hago mis recuerdos versos.
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