

Cuando las calles se estremecen al compas del armonioso contoneo
se oye el sonar lejano del tambor que embriaga,
y es que Oshun esta de fiesta.
En sus perfectas formas de belleza antillana late la sangre y la mezcla
y ?quien se atreveria a decir que ella no tiene raza?
solo el tonto que no se haya dado cuenta,
de que ella esta por encima de todo eso, su raza es sueño y con eso basta.
Es fantasia andante para degracia de muchos
y mientras se agita en el alma la fiera de la lujuria y el desenfreno del deseo.
Muchas alzan sus ojos al cielo y con los dedos en cruz
piden a Dios que las proteja
que se la lleve muy lejos.
Ella se yergue ilesa de maleficios y entre sus manos crece el manojo de la vida.
Ha conjurado a cronos y por su espalda canela,
resbala hasta los talones para hacerse nada:
el paso de los años.
Es una bruja, una hechicera, dice la voz de los que no la quieren,
es pura miel y aromas, los que la desean
y es verdad, puede que tengan razon
porque la hija de Ochun sigue con su paso.
Y mientras todos los ojos se pierden tras la mulata,
el pavimento tiembla;
no puede resistirse al contoneo ancestral de esas caderas.
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